martes, 17 de septiembre de 2013

Envejecimiento y estrés oxidativo

El envejecimiento y la disminución de la longevidad parecen ser debidos en parte a la acción de los radicales libres encargados de diversas reacciones de oxidación enzimática. Los radicales libres de oxígeno son altamente reactivos y todas las células pueden ser lesionadas por los mecanismos siguientes:

1. Alteraciones oxidativas acumuladas en el colágeno, la elastina y el DNA.
2. Ruptura de mucopolisacáridos mediante la degradación oxidativa.
3. Acumulación de sustancias metabólicamente inertes, como ceras y pigmentos, y fibrosis de arteriolas capilares.

Según estos mecanismos metabólicos, la expectativa de vida depende de la lentificación en el consumo de oxígeno. Complejas reacciones bioquímicas han sido descritas en el cuerpo humano, estando estas controladas por múltiples mecanismos de regulación. Muchas de las reacciones bioquímicas implican transferencia y liberación de energía, que pueden acarrear formación de radicales libres, sin embargo estos deben ser cuidadosamente controlados porque dada su naturaleza altamente reactiva representan una amenaza potencial para los tejidos sanos.

El incremento del estrés oxidativo puede resultar de un aumento en la producción de precursores de radicales de oxígeno reactivos, de un aumento de las especies reactivas del oxígeno (EROs), de un incremento de las catálisis prooxidantes, de una reducción de los sistemas antioxidantes o de una combinación de todos ellos.

Las especies reactivas de oxígeno presentan una alta reactividad tanto que son capaces de reaccionar con una amplia gama de estructuras celulares. Se conoce que sus blancos fundamentales son los ácidos grasos insaturados de las membranas fosfolipídicas, proteínas y ácidos nucleicos. Estas especies, altamente reactivas, una vez formadas dan lugar a una serie de reacciones en cadena (peroxidación lipídica, glicosilación) que pueden dañar todas las moléculas de importancia biológica ya sea por una alteración directa de la estructura y función, por la aceleración de la proteólisis endógena selectiva o por el incremento de la función enzimática.

Existen numerosas reacciones enzimáticas que sirven como fuente de radicales libres entre las que se encuentran: las implicadas en la cadena respiratoria, en la fagocitosis o en la síntesis de las prostaglandinas. También se producen radicales libres en reacciones no enzimáticas entre el oxígeno y los compuestos orgánicos y como consecuencia de las radiaciones ionizantes.
El envejecimiento por la intervención de los radicales libres se debe a:

– Incremento en la velocidad de consumo del oxígeno en la mitocondria, lo cual disminuye su longevidad.
– Intervención de los radicales libres en el desarrollo de ciertas enfermedades (cáncer y aterosclerosis).

Con el desarrollo de la vejez, las acciones de las especies reactivas de oxígeno y de otros radicales son mucho más perjudiciales, porque con el envejecimiento los sistemas antioxidantes se ven disminuidos y por tanto existe una mayor probabilidad de que las especies radicalarias ejerzan su acción sobre sus moléculas blancos. A continuación se mencionan algunas acciones biológicas de los radicales libres de oxígeno sobre moléculas de importancia biológica, las cuales se agravan con la vejez.

Zorrilla, A. (2002). Envejecimiento y estrés oxidativo. Recuperado el 17 de Setiembre de 2013, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-03002002000300006&script=sci_arttext

lunes, 16 de septiembre de 2013

CÓMO DORMIR MEJOR EN LA VEJEZ

dormir
Muchas personas de edad avanzada tienen más problemas para dormir que cuando eran más jóvenes. Es Posible que usted no pueda conciliar el sueño, que despierte frecuentemente, que le cueste trabajo volverse a dormir y que duerma pocas horas durante la noche. También es frecuente que lo molesten los problemas físicos o enfermedades. Algunos individuos de edad avanzada despiertan para poder respirar, y otros tienen contracturas o desean mover sus piernas o levantarse y caminar un poco. Es posible que tengan alteraciones de los latidos del corazón, necesidad de ir al baño o dolor causado por artritis u otros trastornos. Como resultado, las personas que duermen mal a menudo se sienten débiles al día siguiente y tienen dificultades para realizar sus actividades cotidianas.

Algunos médicos prescriben medicamentos para que los pacientes duerman mejor y permanezcan dormidos. Estos medicamentos pueden ser útiles para algunos problemas especiales, pero es mejor que usted aprenda a dormir bien. Es probable que su médico le indique lo siguiente:

* Busque atención a sus problemas médicos. Discuta con su médico las irregularidades cardiacas, la dificultad para respirar, las contracturas musculares, los problemas urinarios y los dolores causados por la artritis u otras enfermedades. El le podrá indicar un tratamiento para disminuir los síntomas que hacen que usted permanezca despierto.

* Permanezca activo durante el día. Las actividades cotidianas – el trabajo, las labores del hogar, las relaciones con los amigos, el ejercicio, la lectura, los trabajos manuales y los pasatiempos – poseen ventajas especiales. Ellas mantienen a la mente y al cuerpo ocupados, le distraen de dormir demasiado durante el día y le ayudan a que se sienta fatigado naturalmente y así pueda dormir con mayor facilidad.

* Evite o limite las siestas durante el día. Dormir siestas durante el día resta horas de sueño durante la noche. En otras palabras, todo sueño cuenta: si usted duerme siete horas en la noche, el hecho de dormir una siesta de hasta dos horas en el día significa que es probable que sólo duerma cinco horas en la noche. Si usted debe dormir una siesta limite el tiempo a 20 o 30 minutos.

* Establezca un horario para acostarse y levantarse. Es más probable que usted duerma bien si se acuesta a la misma hora y se levanta a la misma hora todos los días. De acuerdo con los especialistas, levantarse a la misma hora es muy importante; usted tenderá a acostarse a determinada hora de tal modo que pueda levantarse a la misma hora. No se levante tarde para compensar las horas de insomnio. Tampoco permanezca en la cama más tiempo de lo que espera dormir. Si usted suele dormir siete horas en la noche, no intente dormir ocho o nueve porque es probable que pase una hora o dos dando vueltas en la cama.

* Evite los estimulantes antes de acostarse. Las bebidas que contienen cafeína como el café, el té o algunos refrescos pueden causar insomnio, así como las preparaciones con chocolate que contienen un compuesto similar. Es mejor evitar estos alimentos y bebidas si usted es sensible a ellos. Aunque el alcohol no es un estimulante y puede hacerlo sentir somnoliento posee el efecto, de despertarlo más tarde. Es posible que un pequeño vaso de vino le ayuda a relajarse, pero muchos especialistas no recomiendan las bebidas alcohólicas antes de acostarse.

* Relájese unas horas antes de acostarse. Evite el exceso de comidas y bebidas en la noche ya que pueden ser una carga excesiva para su aparato digestivo y para el corazón. Los líquidos también aumentan la posibilidad de que usted tenga que ir al baño durante la noche. Es importante evitar el trabajo o los problemas familiares agotadores que puedan molestarlo. En lugar de esto escuche música suave, lea algo sencillo, mire un programa agradable de televisión o dése un baño caliente. Una rutina que se practica antes del sueño es útil para prepararlo para dormir.

* Cree un ambiente cómodo para dormir. Su habitación debe ser tranquila, oscura y tener una temperatura agradable. La ropa de dormir debe ser holgada y el colchón y las almohadas deben permitirle relajarse con facilidad. El aire acondicionado o un ventilador pueden ser útiles en el verano. Además, algunas veces los ruidos pueden hacerse menos molestos con el sonido constante de un ventilador.

* Reserve la habitación para dormir y para las actividades sexuales. Usted debe relacionar a la habitación con el sueño; no coma, beba, lea mire televisión o realice otras actividades exigentes ahí. Las actividades sexuales son, desde luego, apropiadas para la habitación y, de hecho, pueden ayudarlo a relajarse y dormirse fácilmente después.

* Tenga un plan para cuando despierte en la noche. Si usted despierta antes de lo deseado, trate de dormirse de nuevo pensando cosas agradables, respirando profundamente, fantaseando, repitiendo alguna palabra o frase, o practicando una rutina de relajamiento. Si no puede volverse a dormir después de 20 o 30 minutos, levántese y haga algo sencillo que no requiera mucha atención como leer, no trabaje ni coma. Regrese pronto a la cama y trate de dormir otra vez. Si esto no es posible repita el procedimiento cuantas veces sea necesario. Si tiene la necesidad de ir al baño, tenga cuidado de evitar algunos peligros como el agua que se puede encontrar en el piso, lo que podría causar una caída.

Por último, la verdadera prueba del sueño nocturno (corto o largo, profundo o ligero, continuo o intermitente) es cómo se refleja al día siguiente. Si usted se siente bien y puede enfrentarse a las actividades de la vida diaria, usted está durmiendo lo suficiente.

tusalud.com. (2013). CÓMO DORMIR MEJOR EN LA VEJEZ. Recuperado el 16 de Setiembre de 2013, de http://www.vejezyvida.com/como-dormir-mejor-en-la-vejez/

sábado, 14 de septiembre de 2013

A mayor ejercicio, mejor vejez

A mayor ejercicio, mejor vejez
La actividad física ayuda a prevenir enfermedades coronarias, infartos cerebrales, hipertensión e, incluso, la depresión. Si necesita más razones para comenzar a practicarla, siga leyendo.
No se trata de practicar disciplinas de alto rendimiento o correr la Maratón de Santiago. Pero lo cierto es que los adultos mayores que se ejercitan con regularidad envejecen más sanos y con mejor pronóstico.
Según un estudio realizado en 2009 por la Facultad de Medicina de la Universidad Hebrea, en Jerusalén, quienes se mantienen activos físicamente -incluso aquellos que empiezan a ejercitarse después de los 80 años- reducirían su riesgo de morir en comparación con los sedentarios. También serían más propensos a mantener su independencia a los 85 años.
Moverse es el secreto
La doctora Philippa Moore, médico familiar de Red Salud UC, explica que con el paso del tiempo se produce una degeneración natural del cuerpo. Y aunque es imposible evitarlo, el deporte retarda el proceso. "Con la edad los músculos pierden su grosor, los huesos se descalcifican y se vuelven más rígidos. Todos estos problemas se pueden mejorar con el entrenamiento".
Se recomienda que un adulto mayor sano realice actividad física todos los días o mínimos tres veces por semana, durante 30 minutos. Quienes presentan enfermedades crónicas deben consultar con un especialista antes de establecer su rutina de ejercicios.
Una vejez saludable
La actividad física regular ayuda a prevenir la hipertensión y diabetes, reduce el riesgo de padecer infartos cerebrales y eventos cardiovasculares.
-Se ha demostrado que el deporte aumenta el colesterol bueno (HDL), por lo que la posibilidad de que se produzca un infarto es más baja.
Además, contribuye a que las articulaciones no se rigidicen y, a su vez, disminuye el peligro de sufrir una fractura de cadera. "Mientras más fuertes son los músculos, mejor es el equilibrio. Existe una menor probabilidad de que la persona caiga y se lastime".
Vivir mejor y con optimismo
Los adultos mayores que entrenan con frecuencia tienen un mejor estado de ánimo, se sienten personas activas y útiles.
La doctora Moore aconseja asistir a actividades en grupo para fomentar la socialización. Esto permite la interacción con personas de su misma edad y ayuda a que se interesen en otras cosas. "Lo importante es empezar de a poco y hacer algo que de verdad les guste. Nunca es tarde para preocuparse de la salud y comenzar a ejercitarse".

Actividades físicas recomendables
  • Salir a caminar
  • Nadar
  • Trotar (para aquellos más activos)
  • Subir escaleras
  • Jardinear
  • Barrer

Moore, P. (2012). A mayor ejercicio, mejor vejez. Recuperado el 14 de Setiembre de 2013, de 
http://redsalud.uc.cl/link.cgi/ms/revistasaluduc/Adultosmejores/a_mayor_ejercicio_mejor_vejez.act

viernes, 13 de septiembre de 2013

El tiempo pasa rápido y con un estilo de vida saludable se puede preparar una vejez sin tantas complicaciones

Hay ancianos y ancianas cuya capacidad de memoria, retención y agudeza mental es sorprendente. Ello se debe por un lado a que genéticamente estaban privilegiados, pero también a que han mantenido activo su intelecto a través del estudio, la lectura y la comunicación humana.

La forma de enfrentar la vejez tiene que ver mucho con el sentido del humor y la capacidad de resolver los problemas. Muchos ancianos proyectan y transmiten paz y son un consuelo para los niños, jóvenes y adultos que viven en situaciones de estrés constante sin saber cómo manejarlas, porque la vida les ha enseñado cuáles son realmente las cosas importantes y cómo salir de los problemas a pesar de las situaciones a las que todos tenemos que enfrentarnos .

Desarrollar alguna habilidad manual y/o elegir un entretenimiento desde jóvenes, ayudará a manejar el tedio, aburrimiento y la soledad.

Si ahora nosotros ayudamos y procuramos lo mejor para nuestros ancianos, estamos dejando una enseñanza en nuestros hijos y jóvenes, para que cuando llegue el momento, ellos hagan los mismo con nosotros.
Los ancianos podrán tener el cuerpo frágil, pero su mente sagaz, es capaz de absorber todos los estímulos que los rodean, por ello deben rodearse de cariño, música, alegría.

Sin exponerlos al peligro de su fragilidad, las personas mayores deben ser partícipes de las tareas del hogar, tener responsabilidades que cumplir y participar en la toma de decisiones, su opinión es a veces mucho más valiosa y certera que la de muchos de nosotros, porque tienen experiencia.

El ejercicio físico practicado desde jóvenes, es fundamental para conservar los músculos y huesos sanos, además las personas mayores deben seguir ejercitándose, por lo menos al caminar, subir y bajar escaleras y estar lo menos sedentarios posibles.

Pero de todo lo que se debe hacer mejor, para preparar la vejez, es establecer un estilo de vida saludable en el que se tome en cuenta:
  • La alimentación, balanceada, evitando en consumo excesivo de carbohidratos y grasas.
  • Tomar mucha agua durante el día.
  • Evitar el consumo de cualquier droga: tabaco, alcohol y drogas ilícitas.
  • Hacer ejercicio diariamente, 20 minutos de caminar al día es suficiente para mejorar las condiciones generales y si no pueden por lo menos hacer ejercicios leves en su hogar.
  • Atender a tiempo cualquier enfermedad y cumplir con los tratamientos completos.
  • Dormir por lo menos 8 horas diarias y descansar durante el día entre jornada y jornada.
  • Reír y fortalecer el sentido del humor.
  • Evitar y controlar las situaciones de estrés y atender las depresiones.
  • Atender con cuidado, amor y paciencia cualquier problema de salud que se presente.
  • Tomarlos en cuenta cuando se tomen decisiones en el hogar.
  • Acompañarlos y dejarlos platicar sobre todos sus recuerdos y experiencias.
Esmas.com (2013).  El tiempo pasa rápido y con un estilo de vida saludable se puede preparar una vejez sin tantas complicaciones. Recuperado el 13 de Setiembre de 2013, de http://www.esmas.com/salud/saludfamiliar/adultosmayores/415280.html

jueves, 12 de septiembre de 2013

El funcionamiento cognitivo en la vejez: atención y percepción en el adulto mayor

La atención es una función neuropsicológica que sirve de mecanismo de activación y funcionamiento de otros procesos mentales más complejos como la percepción, la memoria o el lenguaje, mediante operaciones de selección, distribución y mantenimiento de la actividad psicológica.

En su clasificación podemos distinguir 4 componentes: alerta, atención selectiva, atención sostenida y atención dividida.
1- Alerta: es la capacidad de vigilancia que tiene el organismo para poder adaptarse y sobrevivir en un ambiente cambiante. Existen 2 tipos:

- Alerta tónica: es la capacidad de sobresalto que se encarga del encendido cortical de manera involuntaria cuando existe un estímulo potencialmente agresor, permite una respuesta fisiológica inmediata, y pone las demás capacidades intelectuales en marcha cuando el organismo las precisa. 
- Alerta fásica: es la capacidad de activación que se encarga de prepararnos psicológicamente para la acción. Nos predispone para orientarnos mediante un control voluntario.
2- Atención selectiva: es la capacidad que nos permite seleccionar voluntariamente e integrar estímulos específicos o imágenes mentales concretas. Es el componente que nos permite categorizar las cosas y realizar un adecuado tratamiento de la información.

3- Atención sostenida: es la capacidad de concentración que nos permite mantener el foco de la atención, resistiendo el incremento de fatiga a pesar del esfuerzo y de las condiciones de interferencia y distractibilidad. Es un mecanismo complejo que implica la interacción de aspectos motivacionales más que cognitivos.

4- Atención dividida: es la capacidad que nos permite alternar entre 2 o más focos de atención. Puede ser entre 2 estímulos diferentes, o entre un estímulo y una imagen mental.
En los adultos mayores la atención, sobre todo si debe ser mantenida voluntariamente, disminuye. El comportamiento de la atención sufre cambios con la edad que se manifiestan en un declive en la tasa de exactitud en la detección de señales, que podría interpretarse como una disminución progresiva en el grado de vigilancia, manifestada en tareas que requieran atención mantenida.
El déficit en la atención selectiva se ha explicado por la dificultad de discriminación entre estímulos relevantes e irrelevantes, lo que significaría que se trata de un problema perceptivo.

Consideramos muy importante señalar que las alteraciones que puedan presentarse en la atención del adulto mayor están íntimamente relacionadas con la motivación que despierte la tarea que se esté acometiendo, y con las alteraciones perceptivas que pudieran estar relacionadas con la edad, de tal manera que en condiciones ambientales desfavorables, la atención mantenida podría debilitarse, mientras que en ambientes estimulantes y tareas de interés, podría lograrse una optimización de la atención del senescente.

Algunas condiciones mentales, como la depresión, podrían también afectar la atención, así como el consumo de psicofármacos, fundamentalmente de benzodiacepinas.5-7 Esto debe ser siempre tomado en cuenta por el especialista examinador ante un senescente que, espontáneamente o por preocupación de un familiar, solicite su valoración por dificultades para concentrarse.

En los procesos demenciales la atención no le permite al paciente guardar la información, por lo tanto, la atención comienza a deteriorarse junto con la memoria reciente, y en la medida en que la enfermedad avanza, se vuelve mas distraído y con mayor dificultad para mantener la atención en las actividades que realiza. La capacidad para seleccionar los estímulos adecuados para la realización de cada tarea, se va alterando progresivamente hasta el ensimismamiento en etapas de deterioro avanzado.

El médico y el psicólogo de la APS deben estar familiarizados con las características de la atención en el adulto mayor sano, y tener presente que cuando las dificultades en la concentración comienzan a asociarse a trastornos en la memoria reciente, debe sospecharse deterioro cognitivo, y encaminar al senescente a una exploración de su funcionamiento intelectual.

Resulta muy importante prestar atención a las quejas subjetivas de los adultos mayores o sus familiares, referentes a problemas en la concentración, porque, usualmente, incluso entre el personal de la salud, se comparte el mito del declive intelectual en el adulto mayor, lo cual impide muchas veces una correcta valoración que podría permitir acciones de prevención o de rehabilitación temprana del deterioro cognitivo.

La ejercitación de la atención puede ser orientada por el personal de la APS, pues no requiere necesariamente de asesoramiento por parte de un personal especializado en entrenamientos de psicoestimulación. Esta afirmación se basa en que la atención es una capacidad psicológica que está presente en cualquier actividad que emprenda o mantenga en marcha el hombre, por lo que cualquier actividad cotidiana que realicemos servirá para ejercitar nuestra atención.

En los adultos mayores sanos el ejercicio de la atención tendrá un propósito preventivo, y bastará con pedirles que mantengan su atención de manera voluntaria en las actividades que realizan, en su entorno, en señales simultáneas, que practiquen la lectura, el cálculo, estudien, escuchen música o realicen ejercicios físicos.

En pacientes con deterioro cognitivo identificado, el propósito será rehabilitatorio, y comprenderá sesiones de estimulación de la atención, en las cuales se le pedirá al paciente que fije su atención en el entorno, para que después describa objetos y aspectos de este; que mantenga su atención en señales determinadas, después de lo cual se le pedirá que realice acciones orientadas; que ejecute operaciones sencillas y automáticas, que después se le pedirá que realice en orden inverso; y se le estimulará a que ponga su atención en recuerdos agradables. La sistematicidad de las actividades de un plan de estimulación cognitiva es imprescindible para la obtención de resultados sostenidos, y por supuesto, será necesario primeramente explicar estos ejercicios y su importancia al familiar o al cuidador del enfermo de demencia.

Al considerar el funcionamiento intelectual en la vejez, no podemos olvidar que los límites que intenten establecerse están muy relacionados con el déficit y los cambios que en esta etapa de la vida se producen en el funcionamiento de los órganos de los sentidos, ya que dichas transformaciones van a influir en la percepción del adulto mayor.

La percepción es la capacidad mental que nos permite integrar y/o reconocer aquello que nos llega a través de nuestros sentidos. Nos permite reconocer aquellos objetos a los que prestamos atención y/o crear patrones propios de conocimiento, por lo tanto, debe producirse un encuentro entre la información sensorial y los archivos de memoria, dando paso a la percepción o interpretación de la realidad.
La percepción se encarga de la integración, del reconocimiento y de la interpretación de sensaciones que pueden venir de diferentes estímulos, y en dependencia del lugar del que provengan dichas sensaciones se clasifican en:

· Exterocepción: sensaciones que provienen del ambiente externo. 
· Interocepción: sensaciones que provienen del ambiente interno. 
· Propiocepción: sensaciones del propio cuerpo.
Atendiendo a los órganos de los sentidos existe una percepción para cada uno de ellos: percepción visual, auditiva, olfativa, táctil y gustativa.
Usualmente utilizamos varias modalidades a la vez para integrar y percibir la realidad, y depende también de la experiencia acumulada. Si se nutre de las sensaciones que nos llegan a través de los órganos de los sentidos, los cambios que se producen en la tercera edad van a producir déficit en la percepción.

Los adultos mayores tienen problemas de agudeza y procesamiento visual, problemas de sensibilidad a la iluminación con dificultades de visión en lugares poco iluminados, problemas para distinguir colores (especialmente verdes y azules), problemas para enfocar diferentes distancias y déficit en la percepción espacial (percepción del movimiento y la velocidad). Estas dificultades influyen en el tiempo que necesitan para identificar estímulos visuales, y por lo tanto, aumenta el tiempo requerido para resolver tareas perceptivas en comparación con los jóvenes.

Se conoce que los problemas de audición son mayores, la pérdida de la agudeza auditiva comienza a los 30 años y es más frecuente en los hombres. Disminuye la sensibilidad a las altas frecuencias, lo que dificulta la percepción de las consonantes y/o advertencias. La diferenciación de los ruidos de fondo y la velocidad de procesamiento se afectan, por lo que en los ancianos aumenta la inteligibilidad cuando los estímulos son rápidos. También se pierde la agudeza en gusto y olfato, lo que afecta sus preferencias alimentarias.

Los déficits que se presentan en esta etapa del ciclo vital en la atención y en la percepción, relacionadas con la edad, afectarán la ejecución de las personas mayores en 2 niveles:

1- El tiempo requerido para procesar un estímulo. 
2- El grado de vigilancia (atención mantenida) que es capaz de mantener una persona cuando tiene que realizar una tarea.
La secuencia del deterioro de la percepción en el síndrome demencial se inicia en el momento en que el paciente comienza a perder su capacidad para recordar, porque se pierde el material con el que debería comparar lo que percibe. Esto trae como consecuencia que el paciente comience a tener dificultades para interpretar correctamente y reconocer adecuadamente las situaciones, las personas y los objetos que se encuentran en su entorno.

En las fases leves de la enfermedad de Alzheimer se presentan dificultades para reconocer objetos complejos o nuevos, las caras nuevas, los colores de gamas y matices sutiles, los espacios de organización compleja y las partes internas del cuerpo. En la fase moderada es frecuente que se altere el reconocimiento de caras familiares poco frecuentes, de olores y objetos familiares, de los espacios de organización simple, que haya trastornos del reconocimiento táctil del propio cuerpo y los colores, excepto rojo, amarillo, azul, verde y negro. En la última fase, o de deterioro avanzado, el paciente no puede reconocer su propia cara ni la de familiares más cercanos, la mayoría de los objetos, los colores, excepto el rojo y verde, los sitios con poca organización espacial, tiene, además, poco reconocimiento de su cuerpo y aparece la incontinencia.

El enfermo de Alzheimer va perdiendo paulatinamente la capacidad para reconocer lo que tiene a su alrededor, y uno de los trastornos cognitivos que presenta es la agnosia: alteraciones en el reconocimiento del mundo que los rodea en ausencia de alteración de los órganos de los sentidos (agnosias visuales, auditivas, táctiles, olfativas y del reconocimiento del propio cuerpo).

La utilidad de la función perceptiva para incorporar nuevos conocimientos y para reconocer la realidad, a partir de los conocimientos que ya poseemos, debe ser entendida para promover el reforzamiento de su capacidad en los ancianos.

Los déficits sensoriales deben ser corregidos inmediatamente, una vez que sean detectados, con el uso de los artículos de ayuda que requieran (anteojos graduados, aditamentos para sordera, etc.), los que pueden disminuir las alteraciones perceptivas derivadas de los cambios ya mencionados, y relacionados con la edad.

Consideramos que la exploración del funcionamiento cognitivo en el adulto mayor debe incorporarse a la evaluación sistemática de su estado de salud, en la consulta médica, en el primer nivel de atención. Al consejo médico de cuidar la dieta, controlar las enfermedades crónicas no transmisibles, y mantener un estilo de vida saludable, deberían añadirse orientaciones preventivas de factores protectores del deterioro cognitivo: mantener la actividad intelectual, evitar la automedicación con psicofármacos, la incorporación a los espacios socioculturales creados para los adultos mayores en nuestra sociedad (Círculos y Casas de Abuelos, Universidades del Adulto Mayor, Club de los 120 Años), y la adopción de proyectos de vida que favorezcan la independencia, el autocontrol y las estrategias positivas de afrontamiento.

El equipo de APS tiene la responsabilidad de explorar e identificar tempranamente el déficit cognitivo. La asociación de alteraciones en la atención y la percepción con afectaciones de la memoria reciente, merece un pesquisaje especializado, que incluya las observaciones de sus familiares, así como el desarrollo de acciones de prevención y rehabilitación en la propia comunidad.

Debemos prestar atención a los procesos que habitualmente pueden asociarse al fenómeno del envejecimiento. Por una parte, la incomprensión y la falta de adaptabilidad a situaciones nuevas que colocan a las personas mayores en una situación de inferioridad para afrontar determinados acontecimientos; y por la otra, el declive psicofísico que conlleva necesidades de atención psicosocial, sanitarias y económicas cada vez mayores.

El estímulo de las capacidades cognitivas del adulto mayor sano y del paciente con deterioro cognitivo, puede redundar en la mejoría de su estado funcional global y de su salud en general. Nuestros adultos mayores necesitan conocer su importancia y cómo pueden incluir en el autocuidado de la salud, la preservación y el mejoramiento de sus capacidades intelectuales.
La red asistencial del primer nivel de atención, que incluye el equipo de Atención Primaria de Salud, las Áreas de Salud Mental en cada policlínico, el Equipo Multidisciplinario de Atención Gerontológica y los Centros Comunitarios de Salud Mental, cuenta con el personal calificado para enfrentar este reto.

Sánchez, I. (2008). El funcionamiento cognitivo en la vejez: atención y percepción en el adulto mayor. Recuperado el 12 de Setiembre de 2013, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21252008000200011&lng=es&nrm=iso

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Envejecimiento poblacional y fragilidad en el adulto mayor

El número de personas que en el mundo rebasa la edad de 60 años, aumentó en el siglo XX de 400 millones en la década del 50, a 700 millones en la década del 90; estimándose que para el año 2025 existirán alrededor de 1 200 millones de ancianos.1 También se ha incrementado el grupo de los "muy viejos", o sea los mayores de 80 años de edad, que en los próximos 30 años constituirán el 30 % de los adultos mayores (AAMM) en los países desarrollados y el 12 % en los llamados en vías de desarrollo.

El proceso de transición demográfica que tiene lugar difiere entre países. La OMS ha considerado las tasas de natalidad, mortalidad y crecimiento natural para establecer los criterios que permiten clasificarlos en cuatro grupos de transición:
  • Incipiente: tasa de natalidad alta, mortalidad alta, crecimiento natural moderado (2,5 %).
  • Moderada: tasa de natalidad alta, mortalidad moderada, crecimiento natural alto (3,0 %).
  • Completa: tasa de natalidad moderada, mortalidad moderada o baja, crecimiento natural moderado (2,0 %).
  • Avanzada: tasa de natalidad moderada o baja, mortalidad moderada o baja, crecimiento natural bajo (1,0 %).
Entre los países con transición avanzada se encuentran, por ejemplo, Japón, Italia y Grecia. En Las Américas se encuentran Argentina, Bahamas, Barbados, Canadá, Chile, Estados Unidos, Jamaica, Martinica, Puerto Rico y Uruguay, entre otros. En este grupo también está Cuba, con una población con edad de 60 o más años por encima del 15 %. En este último país toda persona que alcanza los 60 años de edad y los supera es considerada un adulto mayor (AM).

El reto social que el proceso de transición demográfica representa para las naciones, se debe a las grandes necesidades que genera desde el punto de vista económico, biomédico y social. Su repercusión sobre el sistema de salud radica en que son los ancianos los mayores consumidores (relativos o absolutos) de medicamentos y servicios de salud.nA nivel estatal representa un considerable aumento de los gastos para la Seguridad y la Asistencia Social. De la misma manera que el envejecimiento transforma sustancial y progresivamente la situación de salud individual, también influye sobre la estructura y la dinámica de la familia como célula básica de la sociedad.

El ancestral interés de los humanos por vivir el mayor número de años posible, unido al creciente desarrollo de la ciencia y la técnica, sustentan la tendencia actual que considera que si importante es vivir más años, es esencial que estos transcurran con la mejor calidad de vida posible. La problemática del anciano adquiere primordial importancia y factor decisivo en las investigaciones médicas y sociales.
Las investigaciones sobre el tema se dirigen ya no sólo a los aspectos relacionados con el proceso “fisiológico” de envejecer; también se pretende conocer aquellas condiciones que colocan al AM en una situación de riesgo, o potencian la disminución progresiva de la homeostasis y de la capacidad de reserva inherentes al envejecimiento. Es de destacar que aunque la edad constituye un elemento importante, se considera insuficiente como criterio aislado para evaluar, cuantificar y definir las necesidades de una persona mayor enferma.

En lo que concierne a la especie humana se reconocen tipos diferentes de envejecimiento, entre los que sobresalen el individual y el demográfico o poblacional. El envejecimiento individual es el proceso de evolución -hasta ahora irreversible- que experimenta cada persona en el transcurso de su vida mientras que el envejecimiento poblacional es el incremento del número de AAMM con respecto al conjunto de la población a que pertenecen. Esta dualidad de interpretaciones hace que el análisis del envejecimiento deba hacerse en 2 planos diferentes: el social -con implicaciones y dimensiones del micromundo y macromundo- y el individual.

El proceso de envejecimiento humano individual es el resultado de la suma de dos tipos de envejecimiento: el primario, intrínseco o per se y el secundario.

El envejecimiento primario es el proceso o grupo de procesos responsables del conjunto de cambios observados con la edad en los individuos de una especie y no relacionados con la presencia de enfermedad. Su investigación se centra en los mecanismos genéticos, moleculares y celulares que intervienen en el proceso de envejecimiento y que, de expresarse adecuadamente, condicionan lo que se ha denominado “envejecimiento con éxito” (succesful aging).

El envejecimiento secundario hace referencia al que se produce en los seres vivos cuando son sometidos a la acción de fenómenos aleatorios y selectivos, que ocurren a lo largo del tiempo de vida y que interaccionan con los mecanismos y cambios propios del envejecimiento primario para producir el “envejecimiento habitual” (usual aging). Los principales representantes de este envejecimiento secundario son los problemas de salud de carácter crónico y los cambios adaptativos para mantener la homeostasis del medio interno. Su investigación abarca tanto la causa, prevención, desarrollo, manifestación, pronóstico y tratamiento de la enfermedad y de sus consecuencias, como lo relacionado con hábitos y estilos saludables de vida.

Sea cual sea el tipo de envejecimiento considerado, la característica fundamental común a cualquiera de ellos es la pérdida de la reserva funcional, que condiciona una mayor susceptibilidad a la agresión externa al disminuir los mecanismos de respuesta y su eficacia para conservar el equilibrio del medio interno.
Esta disminución de la respuesta se manifiesta inicialmente sólo bajo circunstancias de intenso estrés para luego pasar a manifestarse ante mínimas agresiones. Según se pierde la reserva funcional la susceptibilidad es mayor, aumentando la posibilidad de que cualquier noxa causal desencadene en pérdida de función, discapacidad y dependencia.

Evolución del concepto de fragilidad

En el intento de encontrar términos con los cuales identificar la disminución de la capacidad funcional inherente al AM y por tanto el aumento de su dependencia del medio, surgen los conceptos de “fragilidad” y “anciano frágil”. La detección precoz de la fragilidad y el empleo oportuno de técnicas diagnósticas, terapéuticas y rehabilitadoras pueden modificar positivamente la expresión esperada de la discapacidad en el anciano, por lo que intervenir en este sentido tiene implicaciones tanto en el plano social como en la calidad de vida del AM.
Las bases de la valoración geriátrica se iniciaron en las décadas de los años 60 y 70 del siglo XX, en los años 80 del mismo siglo, se demostró su utilidad, mientras que en la década de los años 90, el interés en este tema se concentró en la evaluación de la fragilidad de los ancianos. Se ha planteado incluso que la medicina geriátrica debe dirigirse concretamente al llamado “anciano frágil”.

 Una búsqueda en Medline realizada en el año 1997 arrojó que el término fragilidad fue citado en 335 artículos desde 1989 hasta 1992 y en 563 artículos desde este año hasta enero de 1996.
Para unos autores lo que determina la fragilidad es la coexistencia de determinados procesos clínicos, para otros la dependencia en las actividades de la vida diaria y para otros la necesidad de cuidadores institucionales.También ha sido relacionada con declinación funcional, impedimento inestable y discapacidad.

La condición de fragilidad coloca al AM en una situación de riesgo de desarrollar, empeorar o perpetuar efectos adversos para su salud, debido a la disminución de su reserva fisiológica; se relaciona con mayor riesgo de evolucionar hacia la discapacidad y la dependencia, y en última instancia, hacia la muerte. El concepto se refiere a una condición dinámica, dado que lo más probable es que cualquier AM no permanezca igual de frágil o de vigoroso por largos periodos de tiempo, y por otra parte, no todos los AAMM son frágiles en la misma medida.27
Entre las definiciones de fragilidad encontradas se encuentra la de Buchner que la considera “el estado en que la reserva fisiológica está disminuida, llevando asociado un riesgo de incapacidad, una pérdida de la resistencia y un aumento de la vulnerabilidad”.18 Por su parte Brocklehurst defiende la idea de que se trata de un “equilibrio precario, entre diferentes componentes, biomédicos y psicosociales, que condicionarán el riesgo de institucionalización o muerte”.

Campbell y Buchner la entendieron como sinónimo de inestabilidad, de mayor probabilidad o riesgo de cambiar de estatus, de caer en dependencia o de incrementar la pre-existente, mientras que Fried LP considera a los ancianos frágiles como un subgrupo de alto riesgo, susceptible de un control sociosanitario riguroso sobre los que instaurar políticas curativas y preventivas específicas.

Una definición de Batzán JJ y otros plantea que “La fragilidad puede definirse como la disminución progresiva de la capacidad de reserva y adaptación de la homeostasis del organismo (homeostenosis) que se produce con el envejecimiento, está influenciada por factores genéticos (individuales) y es acelerada por enfermedades crónicas y agudas, hábitos tóxicos, desuso y condicionantes sociales y asistenciales”.

Por su parte, Brown y otros definieron la fragilidad como “la disminución de la habilidad para desarrollar actividades prácticas y sociales importantes de la vida diaria”. Otras definiciones se refieren a “demanda excesiva sobre capacidad reducida”, “balance precario fácilmente perturbable”, estado que coloca a la persona “en riesgo de sufrir eventos adversos a su salud”, o que la hace “inherentemente vulnerable a los cambios del entorno”, o “incapaz de integrar las respuestas para enfrentar el stress”.

Por otra parte, la OPS ha definido como adultos mayores frágiles a los que padecen o están en riesgo de presentar los llamados “Gigantes de la Geriatría” o las cinco I: Inmovilidad, Inestabilidad, Incontinencia, Deterioro Intelectual y la Iatrogenia.

Maestro Castelblanque y Albert Cuñat relacionan la fragilidad con una “mayor necesidad y riesgo de utilizar recursos sociales y sanitarios, institucionalización, deterioro de la calidad de vida y muerte”. Otros la definen como “un estado fisiológico que induce a un aumento de la vulnerabilidad ante factores estresantes debido a la disminución de las reservas fisiológicas, e incluso a la desregulación de múltiples sistemas fisiológicos”.

Otras definiciones consideran determinadas reglas o criterios resultantes de investigaciones u observaciones concretas. Por ejemplo, en un reciente artículo del año 2005 se plantea que un AM puede definirse como frágil si presenta tres o más de los siguientes síntomas: pérdida no intencional de peso, pobre resistencia como signo de agotamiento, disminución de la fuerza del apretón de mano, baja velocidad al caminar y baja actividad física.

Otra manera de definir la fragilidad ha sido sumando el número de deterioros, la que a pesar de su fuerte valor predictivo consume mucho tiempo y no se utiliza ampliamente en la práctica clínica. Una tercera clase de clasificaciones operacionales confía en el juicio clínico para interpretar los resultados tomados de la entrevista al paciente y el examen clínico.

En Cuba, según consenso de los especialistas en el tema, se considera que los AM frágiles son aquellos que por sus condiciones biológicas, psicológicas, sociales o funcionales están en riesgo de desarrollar un estado de necesidad.

Galván, P. (2007). Envejecimiento poblacional y fragilidad en el adulto mayor. Recuperado el 11 de Setiembre de 2013, de http://www.espaciologopedico.com/articulos/articulos2.php?Id_articulo=213

martes, 10 de septiembre de 2013

LOS ADULTOS MAYORES E INTERNET

Paralelamente al aumento de la longevidad y como consecuencia de ella, los Adultos Mayores tienen cada vez mas demandas de espacios para ocupar, mas lugares en donde seguir con su desarrollo personal y además un reclamo de no quedar marginado de los cambios y avances tecnologicos y cientificos que la epoca supone. Así ocurre con el uso de Internet y de la computadora en general. Los nietos manejan estos recursos desde muy pequeños y ellos se ven impulsados a seguir estudienado y hacer uso de todos estos avances Transcribo parte de lo que decia en otro momento.

"Quizá dos de los productos más relevantes que nos dejó el siglo XX, hayan sido la informática y la mayor esperanza de vida, productos que se unen en este trabajo que presento; sin duda ambos nacidos de los avances de las ciencias y la vertiginosa revolución tecnológica. Si estamos en la Era de la Informática, todos pertenecemos a ella y los Adultos Mayores, como un gran desafío pretenden no quedar afuera y utilizar en su beneficio estas nuevas herramientas como ya lo hicieron con la TV, la telefonía, las procesadoras, las video caseteras, los lavarropas y tantos otros instrumentos que a lo largo del siglo XX se pusieron a su disposición y de cuyo uso fueron protagonistas.

Decía en un trabajo reciente que la informática que pareciera estar todavía en sus comienzos ha revolucionado muchos aspectos de la sociedad y en especial las comunicaciones al eliminar las barreras del tiempo y el espacio y permitiendo que las personas se interconecten, trabajando juntas aunque estén en distintos hemisferios.

Si bien no podemos todavía calibrar exactamente los riesgos y beneficios ni siquiera el alcance que estos cambios tecnológicos tienen; si puntualizo algunos, siempre centrados en lo que a los Adultos Mayores les concierne.

Y comienzo con una pregunta que repito en Seminarios, Congresos, Encuestas :
¿ Es posible, es útil el aprender computación y el acceso a Internet para los Adultos Mayores?".
Más adelante mencionaba las motivaciones, los beneficios y los riesgos que supone el contacto con Internet para los Adultos Mayores cuando escribo:
2-¿cuáles son los beneficios de su relación con Internet?
3-¿Cuáles sus riesgos e inconvenientes?
"Es importante hacer notar que la población , objeto de nuestro estudio, y de los que ya tenemos numerosas respuestas a una encuesta en realización; es particular, acotada, ya que son Mayores que están en contacto de alguna manera con Internet.

Afuera quedan todavía la mayoría que mantienen una actitud escéptica o temerosa frente a los nuevos adelantos, debajo de lo cual está el pensar " esto ya no es para mí..." " yo ya no puedo aprender..." " estas cosas son para los jóvenes, ya no es mi tiempo..." con lo cual se auto-marginan de su uso. Por supuesto ya mencionaremos en los inconvenientes, el hecho de que por ahora la computadora no está al alcance económico como si ya lo está para grandes sectores, la TV.

Los encuestados son los que cruzaron la barrera del temor a no poder y eso los ubica con una actitud frente al cambio que los beneficiará en muchas áreas de la vida.
Cuáles son los beneficios de su relación con Internet?
Por un lado y muchas veces con especial prioridad: el sentirse vigentes, integrando una sociedad cada vez más informatizada y no ser marginales a ella.

Esto a su vez les facilita un acercamiento a los intereses de sus nietos que con increíble solvencia se mueven en este campo, pudiendo por tanto compartir espacios con ellos.
Hace posible la rápida comunicación con otros, muchas veces familiares lejanos, y un ida y vuelta casi inmediata.

Internet brinda , cada día más, múltiples espacios a donde se puede acceder en busca de esparcimiento, de conocimientos varios, de información de todo tipo.

Se están perfeccionando los Programas de Formación a distancia, hay cursos, seminarios para los que no siempre se requiere formación anterior o títulos acreditantes.
No teniendo el problema de la distancia y del espacio físico, ni del tiempo con horarios y cambios climáticos, ni los inconvenientes que puede tener el estado de salud, así sea circunstancial, el Adulto Mayor puede comunicarse y recabar información desde una PC.
En los A.M. con alguna discapacidad permanente o transitoria, en los Mayores dependientes, imposibilitados de deambular, puede ser , el acceso a Internet, la única forma que tienen para comunicarse o estar activo.

De igual manera, en depresiones y soledad, puede contribuir a una mejor calidad de vida e incluso colaborar para una recuperación.

Con los adelantos de la telemedicina y la ayuda a través de Internet para un auxilio domiciliario, se tornará cada vez mas útil.

El anonimato que esta implícito en este tipo de comunicación dispara una posibilidad de mayor estímulo para conectarse , ya que desaparecen ciertas inseguridades, temores, que la comunicación cara a cara genera en algunas personas, incluso permitiendo una mejor expresión emocional.

Vemos cada vez con mayor frecuencia que los Adultos Mayores enfrentan el miedo y la reticencia frente a lo nuevo, no quieren quedar al margen de los adelantos que la tecnología impone y optan por los cambios, integrándose cada vez más a la red.

Cuáles son los inconvenientes y riesgos para los Adultos Mayores del uso de Internet?
Decía que un inconveniente importante , es el que todavía las computadoras son económicamente poco accesibles a la mayoría de la población envejescente. Este es un problema del que deberían ocuparse los Clubes de Jubilados, los Centros de Fomento, las Secretarias de la Tercera Edad, los gobiernos municipales y provinciales desde sus organismos correspondientes, las Universidades ( por cierto hay varias que ya lo hacen).

El prejuicio que todavía y con fuerza está instalado en el Imaginario Social y que habla de la dificultad en el aprender de los Adultos Mayores. Todos los últimos estudios de la Psicogerontología y los resultados de las experiencias realizadas en educación de A.M. muestran que se puede aprender a lo largo de toda la vida. El Adulto Mayor puede incorporar este aprendizaje, con un ritmo propio, mas lento que los jóvenes, requiere una dedicación diferente, en especial en grupos de pares. Es necesario vencer la barrera del "..yo ya no puedo".
Pocos sitios dedicados a los Adultos Mayores y pocas redes. Menciono acá solamente por razones de espacio y de mayor conocimiento de ellos: la Revista Tiempo de Psicogerontología, que cuenta además de la sección dedicada a trabajos de profesionales, dos secciones en las que participan los propios mayores: Historias que hacen historia y Se expresan los Adultos Mayores, además de informaciones varias de interés. Otro sitio es La Tercera no es la Vencida, coordinada por Alejandro Ruiz Trevisán y que cuenta con varias secciones como Canales, Recomendados, Salud, Reclamos, Esparcimientos, Se rvicios, Búsquedas. Menciono ademá Hojas de Roca, también con secciones como Temas, Para ver y leer, Expresión, Noticias, Turismo, Carta de lectores.

Siempre se habla que el contacto con Internet puede ser riesgoso , en el sentido de adicción. Creo que es más factible que esto ocurra con los jóvenes que con los Adultos mayores, de todos modos no hay suficientes estudios todavía como para afirmarlo o negarlo. En cuanto a otro riesgo, puede llegar a ser una mayor tendencia al aislamiento, es posible en algunas personas muy retraídos o con problemas previos de incomunicación. No obstante creo que puede , aún en esto casos, fomentar un acercamiento con aquellos con los que comparte el espacio cibernético. Hasta ahora no surge de las encuestas estudiadas, síntomas de estos riesgos. Todavía sin embargo no estamos en condiciones de dar datos definitivos. El contacto con Internet, si bien de vertiginoso aumento, es reciente en tiempo y en investigación.

Menciono solo algunos recortes que hablan de lo que surge como beneficios, para distintas personas, así dicen::
"...búsqueda de información, comunicación más rápida..."
"...mantenerse actualizado..."
"...mantener la mente ágil..."
"..ayudar a los nietos en sus trabajos..."
"..mejor contacto con el mundo exterior..."
"..hacer turismo virtual, conociendo lugares, países, costumbres..."
"..ver los diarios locales y los extranjeros..."
"...la estimulación que produce la red, con sus novedades y la actualización a la que se accede.."
"...conectarse con todo el mundo, obtener información de todo tipo, solicitar colaboración..."
Internet da acceso a una cantidad inmensa de información de todos los rubros imaginables, conocimientos, paseos virtuales, actividades artísticas, literarias..."
"...un beneficio adicional es el puente generacional sobre todo con los nietos..."
"...poder hablar del tema sin sentirse marginado..."
"..entretiene, se hace trabajar la cabeza, cosa que a las personas mayores nos viene muy bien..."
"...no ser analfabeto..."

En cuanto a uno de los sitios dedicado a los Mayores tomo sucintamente la presentación de la Revista de Psicogerontología Tiempo. La Revista Tiempo surge a partir de la muy buena aceptación que tienen dos Seminarios de Temas de Psicogerontología que se dictan por Psiconet en los años 97 y 98, y permanecen todavía on-line.

Nace en setiembre de 1998 como espacio para que los profesionales del campo de la Psicogerontología pudieran hacer conocer sus aportes y experiencias en torno al envejecimiento como proceso de crecimiento , que cobraba cada día mayor importancia dado el gran aumento en la esperanza de vida.
Su nombre Tiempo la significa ya que el tiempo es la dimensión en la que transcurre la vida y tiempo es lo que marca el envejecimiento.

Desde Tiempo se convoca a profesionales de distintos países, diversos enfoques y experiencias a enriquecerse en el intercambio fluido que posibilita este maravilloso medio cibernético .
En sus trabajos se reflejan los intentos por lograr una mejor calidad de vida un buen envejecer para los Adultos Mayores. Varias experiencias acerca de la Educación para Mayores, por ej., presentes en todos los números de la Revista, muestran la importancia que se le da desde este campo a la educación como medio para promocionar la salud mental y prevenir las enfermedades.

Es una herramienta para ayudar a estas generaciones de A.M. a sentirse útiles, activos e integrados a la sociedad y no marginados de ella, a la par que hacer frente al desencanto y a lo efímero que el postmodernismo ha instalado en esta sociedad y que tanto se contrapone con lo que ellos creían.
Es un medio para poder informarse acerca de los cambios biológicos, psicológicos y sociales que el envejecimiento conlleva y como posicionarse adaptándose a ellos.

En sus otras dos secciones: Historias que hacen historia y en Se expresan los Adultos Mayores, encuentran un espacio para decir y hacer cosas, (cuentos, relatos, reflexiones, poesías, pinturas, dibujos, experiencias) dan un tinte de color y contacto activo con el medio.

Historias que hacen historia está programado para que se reseñen historias de personajes famosos en las distintas áreas y que siguen o siguieron trabajando, creando, educando, produciendo en la etapa del envejecimiento y en la vejez.

La Revista Tiempo es de acceso gratuito y tiene hasta el momento una muy importante difusión, en numerosos lugares sus trabajos son empleados como biografías , los lectores tienen posibilidad de comunicación fácil con los autores , tiene además una cierta cantidad de archivos temáticos para ampliar los temas de mayor interés.

En su Portada, figuran otros lugares , como entrevistas, sitios recomendados, Agenda de Congresos y Jornadas, Crónica de Eventos de la especialidad, acceso a los Seminarios de Psicogerontología."
Hasta ahí lo referido en el trabajo anterior. Ahora ya Tiempo tiene on-line 10 números y agrego que pertenece a un conjunto de Revistas que constituyen las Revistas de Psicomundo, de gran utilidad y difusión para el mundo Psi.

La conclusión a la que arribaba y que transcribo decia:


"Una breve conclusión: son tiempos vertiginosos para niños, jóvenes, adultos y también para los Adultos Mayores. En las primeras tres etapas de la vida, los cambios y el aprendizaje que ello supone, están puestos en la formación con vistas al trabajo, a la investigación, al futuro. En los Adultos Mayores, todo conocimineto, todo aprendizaje, toda apuesta al cambio, está fundamentalmente ligada al placer, a la integración, al seguir vigentes y válidos, a la necesidad de vivir con una mejor calidad de vida y envejecer saludablemente. La educación en esta etapa etaria tiene un sello distintivo y nuevo: muestra que no necesariamente debe estar ligada al campo de la produccion, sino que el goce, el placer de aprender en si mismo , son sus características b ásicas. Los Adultos Mayores tienen en su encuentro con las nuevas tecnologías un gran desafío."

Viguera, V. (2011). Los adultos mayores e internet. Recuperado el 10 de Setiembre de 2013, de http://www.psicomundo.com/tiempo/cvepe2/clase6.htm