jueves, 24 de octubre de 2013

Sexualidad en el adulto mayor I

La sexualidad en la vejez es maltratada, poco conocida y menos entendida por la sociedad, por los propios ancianos y los profesionales de la salud a quienes acuden las personas de edad avanzada con problemas y dudas al respecto.
El mito que los ancianos ni están interesados, ni son capaces de comprometerse con la actividad sexual cambia gradualmente, no obstante, aún está lejano el día en que se alcance un conocimiento completo de la sexualidad geriátrica. Hasta hace poco, se creía que el contacto sexual era de esperarse en los adultos jóvenes, pero era anormal cuando lo deseaban los ancianos.
Durante años, la sexualidad en los ancianos fue catalogada como una aberración; sin embargo, cada vez parece más clara y aceptable que la función y la satisfacción sexual son deseables y posibles en la mayoría de ellos. No obstante, en la actualidad muchas de las insatisfacciones sexuales no son referidas y, en consecuencia no son diagnosticadas ni tratadas correctamente.
A lo largo de la historia se ha institucionalizado y ridiculizado el hecho real de la sexualidad durante la vejez. A este estado de la vida se le ha asociado con pérdida del deseo y de la satisfacción sexual, así como nulo interés en la misma. Hoy sabemos que esto no es cierto, y que para el adulto mayor la sexualidad es de gran importancia.
¿Qué es lo que en realidad sucede? El adulto mayor, por haber crecido en una época de tabúes, mitos e inexactitudes sociales y científicas, no consulta por su disfunción sexual y cree que es natural y lo acepta así.
Tanto en el hombre como la mujer ocurren cambios internos y externos como efecto del envejecimiento; hay una respuesta más lenta en la sexualidad y es más notorio en el hombre. Además, se ha demostrado que el líquido lubricante es de menor volumen y la eyaculación con menos fuerza y en menor cantidad. Hay además disminución de la libido sexual, y esto es por múltiples causas, principalmente por la disminución de la testosterona producida a nivel testicular y a factores como el alcoholismo y enfermedades crónicas debilitantes.
En el adulto mayor la asociación de cambios metabólicos (hormonales, enfermedades, hábitos de vida) así como los efectos sicológicos del envejecimiento, son causa mixta de trastornos de la sexualidad. El uso de medicamentos antihipertensivos (betabloqueadores sobre todo), los anti psicóticos, antidepresivos, el consumo elevado de alcohol y otros son factores que empobrecen la vida sexual del adulto mayor.
¿Qué sucede en la mujer? Su paso a la menopausia juega un rol importante en la sexualidad. Con la menopausia se termina la vida fértil de la mujer, y esto causa más tranquilidad por el hecho de no haber temor a embarazos no deseados. Por otro lado, golpea la autoestima, haciéndola sentir menos mujer, menos atractiva o deseable, les crea inseguridad y temor a no poder mantener su vida integral.
El déficit hormonal, lógico por el envejecimiento, produce cambios en el aparato urogenital, lo cual lleva a mayor incidencia de infecciones urinarias bajas, dolor a la penetración y coito en general, disminución de la lubricación del introito vaginal (resequedad), y por ende a evitar el coito por miedo a sufrir.
Paradójicamente el hecho de disminución de estrógenos hace que los andrógenos circulantes (la mujer los posee en pocas cantidades), hace que más bien les aumente la libido sexual (deseo).
Como en el hombre, los factores asociados juegan un papel importante en la sexualidad femenina, la diabetes, la obesidad mórbida, la hipertensión, el hecho de tener o no una pareja estable (viudez, divorcio), no tener una estimulación pre coital adecuada (por dificultad para lubricar o resequedad vaginal), hacen que en las mujeres vayan aceptando la falta de sexualidad y vida sexual como algo normal, y además socialmente no bien visto a “su edad” y oculten su problema y sus deseos por vergüenza social y familiar.
Podemos por tanto decir que el hecho de envejecer se asocia frecuentemente a disfunción sexual en el hombre y la mujer, pero que no es un evento natural de la vejez y que sí hay respuesta para el manejo adecuado de dichos problemas.
¿Qué hacer con el adulto mayor que tiene problemas de sexualidad? Lo más importante es oírlos y hacerles saber como familia y como médicos, que estamos abiertos a sus necesidades y problemas. En segundo lugar, una historia clínica completa y que haga énfasis en la calidad de vida sexual de su juventud, así como en las enfermedades actuales y sus tratamientos. Tercer lugar, un adecuado examen físico con énfasis en sus genitales, tensión arterial, estado neurológico central y periférico, exámenes de laboratorio que nos sirvan de guía para el diagnóstico y/o confirmación de enfermedades preexistentes. Y por último, el tratamiento personalizado del adulto mayor para mejorar su vida sexual, en base a darle calidad de vida sin poner en peligro la misma. El uso de reemplazo hormonal local y sistémico, en la mujer deberá ser hecho en interrelación con su ginecólogo, y el reemplazo hormonal en el hombre por vía sistémica deberá ser bien valorado con el paciente y sin poner en riesgo su vida. El uso o no de medicamentos que ayuden a mejorar la disfunción eréctil, serán igualmente valorados de manera individual y personalizada con cada paciente.

Neira, C. (2013). Sexualidad en el adulto mayor. Recuperado el 24 de Octubre de 2013 de, http://www.elnuevodiario.com.ni/suplemento/saludysexualidad/3471

martes, 22 de octubre de 2013

Prevención II - Salud del Adulto mayor

Actividad Física



Riesgos


Los adultos mayores pueden desarrollar la mayoría de las actividades que realizaban cuando eran más jóvenes, pero a menor velocidad. La calidad de las respuestas de los adultos mayores se ve afectada por el factor tiempo y por alteraciones a nivel del centro del equilibrio, esto lleva a que tarden más en adaptarse al ambiente y en tomar decisiones, esto puede exponerlos a caídas.


El sedentarismo puede provocar en el adulto mayor pérdida ósea, lo que también se configura en un factor de riesgo de accidentes y caídas.


Acciones

La actividad física moderada ( pasear) ha demostrado ser eficaz en la prevención de la osteoporosis; incluso hay estudios que muestran un aumento de masa ósea con el ejercicio, sin embargo este debe estar indicado por un especialista.
Es importante el papel de la prevención de caídas ( el 90% de las fracturas de fémur se asocian a una caída)
Hay una serie de medidas que esta probado ayuda a disminuir el riesgo de caídas en la tercera edad, las que se revisaran a continuación.

  • Vestuario: usar ropa cómoda, zapatos de tacón ancho y suela de goma, que permitan desplazarse sin dificultad.
  • Iluminación: hay recintos que requieren más luz, mantener una lámpara o interruptor cerca de la cama y evitar caminar en la oscuridad.
  • Suelo. Mantenerlo seco, despejado de juguetes, cables eléctricos, maceteros, mangueras, etc. Fijar las esquinas y bordes de alfombras y felpudos.
  • Escalera. Instalar unos pasamanos firmes y seguros a uno o ambos lados de esta. Verificar el buen estado de los escalones, se recomienda cubrirlos con goma antideslizante.
  • Baños. Usar pisos antideslizantes dentro y fuera de la ducha. Colocar barras para afirmarse, dentro de la ducha y al lado del excusado.
  • Muebles. Distribuirlos de modo que permitan una circulación expedita. Instalar estantes y repisas al alcance.

Reposo y Sueño

Riesgos

El sueño con la edad sufre modificaciones, en relación al el sueño nocturno en las personas de la tercera edad este parece fragmentarse, disminuye la duración total de éste y la cantidad de sueño profundo ( estadios III y IV ) por tanto de sueño reparador, con la consiguiente sensación subjetiva de no sentirse descansado al despertar. Entre los 60 y 70 años de edad o más, el sueño lento y profundo está casi ausente. Esto trae por consecuencia la presencia de sueño ligero ( estadios I y II ) . El tiempo que los ancianos pasan en cama sin dormir aumenta marcadamente a partir de los 60 años, al igual que la frecuencia de idas al baño en la noche y despertar temprano por las mañanas.

Por otro lado, entre los 70 y 80 años, el número de despertares nocturnos se incrementa sensiblemente, ya sea porque el sueño es fragmentado o porque necesitan más tiempo para conciliar el sueño y quedarse acostados, lo que los lleva a tener la sensación de una mala calidad de sueño.En la medida que una persona va avanzando en años, producto del aumento de los despertare nocturnos, los periodos de vigilia durante el día empiezan a ser interrumpidos por periodos cortos de sueño que pueden durar de 1 a 10 segundos o por siestas. Los hombres tienen menor continuidad de su sueño en comparación con las mujeres de su misma edad, teniendo mayor dificultad para mantener un sueño continuo, sobre todo en las dos últimas horas de la noche. Después de los 65 años se duerme menos en general y la diferencia de sueño prácticamente no varía entre hombres y mujeres.
En las personas de edad, la distribución temporal del sueño paradojal ( sueño rem) es uniforme en el curso de la noche, en oposición a lo que sucede con los jóvenes en los que este es mayor al final de la noche.

La cantidad de tiempo que un adulto mayor ocupa en dormir, es mucho menor que el que suele pasar en cama, y también es mucho menor el tiempo aprovechando en un dormir profundo.
Como se mencionó anteriormente, los despertares durante la noche son mucho más frecuentes en esta edad, aunque no se conoce muy bien la causa de esto, sin embargo, pueden inferirse factores tales como afecciones cardiopulmonares, apnea del sueño y dolores en general.

Dado que los trastornos del sueño se hacen más frecuentes con la edad avanzada, el uso de somníferos se acrecienta. La gente de edad reacciona en forma diferente a estos medicamentos y pueden presentar dos efectos colaterales: trastornos del equilibrio, confusión, síntomas atribuidos erróneamente a la senilidad. Esto lleva a determinar que en la vejez deba procederse de modo especialmente cuidadoso con el uso y prescripción de los somníferos.



Acciones


  • Iluminación: evitar la entrada de luz mientras se duerme. Eliminar luces de aparatos eléctricos.
  • Ruidos: evitar aquellos ruidos que perturban; por ejemplo tic tac de relojes o goteras.
  • Temperatura: mantener en la habitación un ambiente fresco y agradable.
  • Colchón: preferir uno liso, si es posible cambiarlo de posición periódicamente para evitar que se deforme.
  • Almohada: probar distintas alturas hasta ubicar la que mejor se acomode a la anatomía, debe ser cómoda para el cuello, es decir, ni muy alta ni muy baja.
  • Ropa: Elegir camisa de dormir o pijama cómodo, idealmente de algodón. Sábanas suaves para hacer del dormir algo satisfactorio.
  • Usar las frazadas necesarias para sentirse abrigado; sin que estas signifiquen peso sobre el cuerpo.
  • Mantener una actividad durante el día y evitar estar en el dormitorio.
  • Si es necesaria una siesta, esta no debe ser superior a 1 y media hora.
  • Tratar de exponerse a la luz natural durante el día, en la mañana y luego por la tarde por lo menos 30 a 40 minutos, de esta manera se ayuda a retrasar el ciclo adelantado de sueño que característicamente poseen.
 

Interacción Social

Riesgos

El mantenimiento de la salud mental de los ancianos se debe realizar desde la prevención primaria a través de la educación de ellos y de sus familiares, para que estos sepan atenderlos y apoyarlos.Es fundamental promover la autovalencia a quienes entran en la tercera edad y que participen en cursos que los preparen a enfrentar esta etapa de vida.

En este aspecto, las acciones que realicen tanto los familiares como los propios adultos mayores, contribuyen a establecer encuentros más significativos entre ambos.Muchos adultos mayores pueden caer en depresión si cambian de hábitat, son institucionalizados o se les cambian radicalmente sus costumbres. Un buen ambiente donde vivir en la tercera edad contribuye a tener una mejor salud mental



Acciones

La familia puede contribuir a la salud mental de los ancianos a través de :
  • Visitar o ser visitados por sus seres queridos.
  • Si no es posible juntarse con ellos, comunicarse por teléfono.
  • Preocuparse por expresar el cariño de diversas formas.
  • Ofrecer compañía a sus seres queridos cuando la necesite.
  • Escucharlos y tratar de comprenderlos .
  • Compartir con ellos sus penas y alegrías.
  • Hacerlos sentir útiles


Universidad Católica de Chile. (2013). Prevención II - Salud del Adulto mayor. Recuperado el 22 de Octubre de 2013 de, http://www7.uc.cl/sw_educ/enferm/ciclo/html/mayor/prevencion.htm

lunes, 21 de octubre de 2013

Prevención I - Salud del Adulto mayor

La promoción de la salud en los ancianos va dirigida a mejorar y mantener la salud en él más alto nivel de función y con la meta de la mayor independencia posible. Es clave en la intervención la educación y la promoción del cuidado de sí mismo.
Los diferentes estamentos de gobierno han establecido políticas orientadas a promover la salud y la calidad de vida de los adultos mayores, las cuales delinean actividades especificas en el ámbito de la atención de salud.

Riesgos de la Etapa
El envejecimiento no es sinónimo de enfermedad, sino que significa disminución de la capacidad de adaptación del organismo ante situaciones de estrés, determinando así una mayor susceptibilidad. Esta pérdida de función conlleva una respuesta diferente ante la enfermedad, por ejemplo existe una mayor susceptibilidad a las infecciones a causa de reducción en la protección que da una mucosa intacta, a la disminución en la eficacia de los cilios bronquiales, y a los cambios de composición de los tejidos conectivos de los pulmones y el tórax.Es posible observar en los adultos mayores:
  • Mayor vulnerabilidad a la presencia de enfermedad y muerte.
  • Mayor incidencia de enfermedades crónicas y degenerativas (enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, artrosis entre otras)
  • Manifestaciones clínicas diferentes frente a las enfermedades (menor sensibilidad al dolor agudo, confusión, ausencia de fiebre frente a las infecciones)
  • Mayor tiempo para la recuperación de la normalidad después de un proceso agudo.
  • Cambios en la composición y la función corporal que afectan la cinética y la dinámica de los fármacos ( descenso de masa muscular y agua corporal total, aumento de la grasa corporal, deterioro de la función renal, alteración de la sensibilidad de receptores tisulares) lo que lleva a que tengan reacciones adversas frente a ciertos fármacos en dosis terapéuticas.
Es por estas razones que el adulto mayor puede presentar variados factores de riesgo variados los cuales se analizaran a continuación.

Alimentación


Riesgos


Los cambios del aparato digestivo, pueden llevar a mal nutrición, deshidratación, estreñimiento, disminución de la absorción de hierro, calcio, vitamina B12 y ácido folico.

La nutrición se requiere para cubrir las necesidades energéticas y de renovación de tejidos, enzimas y hormonas, así como asegurar las necesidades de agua, vitaminas y minerales, proporcionando un equilibrio.
En el anciano los requerimientos nutritivos se ven condicionados por:
  • Reducción de los requerimientos fisiológicos, como consecuencia de una disminución del metabolismo basal, de carácter involutivo.
  • Mayor incidencia de enfermedades o incapacidades que condicionan el gasto de energía.
  • Factores psicológicos. Los hábitos alimenticios se configuran en edades tempranas y se rigen en cierta medida por las costumbres familiares, profesión, clima, raza, religión y disponibilidad de elementos básicos. Cualquier circunstancia que cambie estas costumbres puede alterar el proceso normal de alimentación y, por tanto la nutrición.
    La soledad, depresión, ansiedad, etc, determinan deterioro de la calidad y tipo de alimentación.



Acciones

  • Comer cuatro comidas al día.
  • Ingerir una dieta equilibrada, que incluya carnes blancas, legumbres, siendo rica en frutas y verduras.
  • Desarrollar actividad física, caminar 30 minutos diarios, para favorecer la función digestiva.
  • Tomar al menos 2 litros de agua al día.
  • Mantener en los posible costumbres que el adulto tiene frente a la alimentación.
  • Seguir las indicaciones de dieta especial cuando se requiera.



Universidad Católica de Chile. (2013). Prevención I - Salud del Adulto mayor. Recuperado el 21 de Octubre de 2013 de, http://www7.uc.cl/sw_educ/enferm/ciclo/html/mayor/prevencion.htm

sábado, 19 de octubre de 2013

Videos - Medicina al Límite sobre la vejez


Medicina al Límite es una impresionante serie documental de la BBC que muestra cómo el cuerpo humano es capaz de sobreponerse a las enfermedades y complicaciones que sufre a lo largo de su existencia.

Incluso antes de nacer, las personas están sometidas a multitud de peligros. El mismo momento del parto es un paso nada fácil, susceptible de complicaciones que pueden poner en peligro la vida y la salud del feto.



A lo largo del desarrollo del hombre, su vulnerabilidad se ve amenazada por un mundo cada vez más dañado y peligroso. Pero ante los momentos de crisis, el cuerpo humano reacciona. Medicina al límite muestra, a través de historias reales y personales, cómo los pacientes luchan por sobrevivir. A través de imágenes generadas por ordenador y, gracias a los últimos avances en medicina interna, la serie refleja qué hace nuestro cuerpo para lograr sobrevivir y ofrece, por primera vez, imágenes internas de un cuerpo enfermo.


El quinto y último episodio descubrirá cómo el cuerpo del hombre sobrelleva la vejez en la época actual, en la que se vive más tiempo.














sábado, 5 de octubre de 2013

Los mejores y los peores países para ser viejo

El ser humano está viviendo más años que nunca y la muestra es la lista cada vez más larga de centenarios en el mundo. Pero un nuevo informe deja algo en claro: pocos países tienen motivos para celebrar la longevidad.

No es lo mismo ser viejo en el norte de Europa, que ser viejo en el sur de Asia.
Y el ingreso de un país no tiene nada que ver el bienestar de los ancianos, afirma el primer informe global sobre el estado de los adultos mayores en el mundo.

El Índice Global de Vigilancia del Envejecimiento, que publica la organización de ayuda HelpAge International, es el primer estudio que clasifica a los países de acuerdo al bienestar social y económico de los adultos mayores.

Fue realizado en 91 naciones y analizó los beneficios que cada uno otorga en términos de pensiones, transporte confiable, empleo, espíritu comunitario y servicios de salud para las poblaciones de mayores de 60 años, unos 900 millones de personas.

Calidad de vida

La mejor calidad de vida para este grupo está en Suecia. La peor, en Afganistán, según el informe.
"Gracias a las mejores dietas, mejor sanidad, los avances médicos y la mayor prosperidad, la población mundial es más longeva" afirma Silvia Stefanoni, presidenta interina de HelpAge International.
"Se está avanzando tanto que para 2050 la generación de mayores de 60 años superará en números a la generación de menores de 15".
Pero agrega que, tal como lo demuestra el Índice, "hay una realidad muy presente de que millones de adultos mayores, siguen enfrentando condiciones de vida muy difíciles y una falta de acceso a los servicios esenciales".

Para el informe los investigadores tomaron datos de varias organizaciones internacionales, incluido el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Internacional del Trabajo y la UNiCEF.
Encontraron que después de Suecia, los países donde mejor calidad de vida tienen los ancianos son Noruega y Japón.

antes de Afganistán, los lugares donde el bienestar de los ancianos es "notablemente peor que el de la población general" son Pakistán, Tanzania y Jordania.

Los países fueron clasificados de acuerdo a cuatro factores: seguridad de ingresos, (incluida pensión, ingreso per capita, tasa de pobreza), estado de la salud (bienestar médico y expectativa de vida a los 60 años y bienestar psicológico), empleo y educación para mayores de 60 años, y bienestar social (relaciones sociales, seguridad física y acceso a transporte público seguro).

Bomba de tiempo

En América Latina hay buenas y malas noticias.
Entre los 91 países, Chile ocupa el lugar número 19, destacándose como el mejor de la región, seguido de Uruguay (23), Argentina (26), Costa Rica (28).
Honduras ocupa el último lugar (82) en la región con las peores condiciones para la población mayor de 60 años, la anteceden Guatemala (75) y Paraguay (72).
Los autores destacan, sin embargo, que el objetivo del Índice no es simplemente demostrar los mejores y peores lugares para envejecer, sino se trata de "una herramienta para alentar a los países a enfrentar los desafíos de sus poblaciones en envejecimiento".

Uno de los aspectos más sorpresivos del informe es que la riqueza de un país, o su ingreso per cápita, no necesariamente conduce a un mayor bienestar para los adultos mayores.
Por ejemplo, sorprende que México uno de los países que forma parte del G20 (las 20 naciones industrializadas y emergentes del mundo) y una de las economías de mayor crecimiento en la región, ocupa el lugar número 56.

Esto se debe a la baja puntuación del país en el área de seguridad de ingresos, donde ocupa el lugar 70.
Tradicionalmente el país ha tenido un enorme sector de economía informal cuyos trabajadores han pasado gran parte o toda su vida laboral sin hacer contizaciones para un sistema de pensión.

Y aún ahora, las cifras oficiales muestran que sólo 34% de la población económicamente activa está cubierta por algún tipo de esquema obligatorio, el resto está en el sector informal o desempleado.

Para paliar el problema el gobierno mexicano introdujo este año un nuevo esquema de pensiones no contributivas para los mayores de 65 años que no reciben ningúna otra pensión pública.

Pero según el Índice este esquema "sólo está cubriendo al 20% de los trabajdores del sector informal y un 25% de la población de adultos mayores vive en relativa pobreza".

Esto es una mala noticia para un país donde se espera que la población de adultos mayores se duplique en los próximos 40 años. Se espera que para 2050 casi 26% de la población mexicana tendrá 60 años o más.
La buena noticia en América Latina es que muchos otros países de la región: Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Panamá y Uruguay, han logrado importantes avances para mejorar el bienestar de la población de mayor edad, dicen los autores.

Y hacen una mención especial a Bolivia, que, dicen, "a pesar de ser uno de los países más pobres de la región ha establecido un ambiente de políticas progresivas para las personas mayores".

El país cuenta con un Plan Nacional de Envejecimiento, servicio de salud gratuito para los mayores y una pensión uiniversal no contibutiva, la llamada Renta Dignidad.

El informe hace un llamado para que los países comiencen ahora a preparase para la inminencia del crecimiento de sus poblaciones mayores.

"La gente que ha vivido con pobreza y desigualdad durante toda su vida llega a la vejez con profundas desventajas acumuladas" señalan los autores.

Y lo principal, agregan, es "garantizarles la seguridad de un ingreso y el acceso a los servicios de salud".


"Ambos son esenciales para liberar el potencial de la población que envejece. Pero también son uno de los mayores desafíos que los gobiernos enfrentan hoy en día".

BBC. (2013). Los mejores y los peores países para ser viejo. Recuperado el 05 de Octubre de 2013 de, http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/10/130726_salud_indice_paises_vejez_men.shtml

viernes, 4 de octubre de 2013

10 datos sobre el envejecimiento de la población

El envejecimiento de la población mundial —en los países desarrollados y en desarrollo— es un indicador de la mejora de la salud en el mundo. El número de personas con 60 años o más en todo el mundo se ha duplicado desde 1980, y se prevé que alcance los 2000 millones de aquí a 2050.
Esto es algo de lo que nos debemos alegrar. Las personas de edad realizan importantes contribuciones a la sociedad, ya sea en el seno de sus familias, realizando labores de carácter voluntario o participando de forma activa en la fuerza de trabajo. La sabiduría que han adquirido a lo largo de su vida los convierte en un recurso social esencial.
Sin embargo, estas ventajas van acompañadas de desafíos sanitarios especiales para el siglo XXI. Es importante preparar a los proveedores de atención sanitaria y a las sociedades para que puedan atender las necesidades específicas de las personas de edad. Esto incluye proporcionar formación a los profesionales sanitarios sobre la atención de salud de las personas de edad; prevenir y tratar las enfermedades crónicas asociadas a la edad; elaborar políticas sostenibles sobre la atención paliativa de larga duración; y diseñar servicios y entornos adaptados a las personas de edad.
Cuanto antes actuemos, más probabilidades tendremos de lograr que esta transformación mundial beneficie a todos. Los países que invierten en un envejecimiento saludable pueden esperar un beneficio social y económico significativo para toda la comunidad.
DATOS Y CIFRAS

1. La población mundial está envejeciendo rápidamente

Entre 2000 y 2050, la proporción de la población mundial con más de 60 años de edad se duplicará, ya que pasará de aproximadamente el 11% al 22%. Se espera que el número de personas de 60 años o más aumente de 605 millones a 2000 millones en ese mismo periodo.

2.El número de personas de 80 años o más se cuadruplicará entre 2000 y 2050

En 2050 habrá en el mundo cerca de 400 millones de personas con 80 años o más. Por primera vez en la historia, la mayoría de los adultos de mediana edad tiene a sus padres vivos.

3. En 2050, el 80% de las personas de edad vivirán en países de ingresos bajos y medianos

Chile, China y la República Islámica del Irán tendrán una mayor proporción de personas de edad que los Estados Unidos de América. El número de personas de edad en África aumentará de 54 millones a 213 millones.

4. Los principales problemas de salud que afectan a las personas de edad se deben a enfermedades no transmisibles

En la actualidad, incluso en los países más pobres, las principales causas de muerte son las enfermedades cardiacas, los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades pulmonares crónicas, mientras que las principales causas de discapacidad son el déficit visual, la demencia, la pérdida auditiva y la artrosis.

5. Las personas de edad que viven en países de ingresos bajos y medianos soportan una carga de morbilidad más elevada que las que viven en países ricos

El número de años de vida perdidos por fallecimiento prematuro debido a enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares o enfermedades pulmonares crónicas es tres veces mayor para las personas de edad que viven en países de ingresos bajos y medianos. Estas últimas también registran tasas mucho más elevadas de discapacidad visual y auditiva. Muchos de estos problemas pueden prevenirse de forma fácil y barata.

6. La necesidad de atención de larga duración está aumentando

Se prevé que de aquí a 2050 el número de personas de edad que no pueden valerse por sí mismas se multiplicará por cuatro en los países en desarrollo. Muchas de las personas de mayor edad pierden su capacidad de vivir de forma autónoma debido a su limitada movilidad, su debilidad u otros problemas de salud físicos o mentales. Muchas necesitan una atención de larga duración, como servicios de enfermería en el domicilio y atención sanitaria comunitaria, residencial y hospitalaria.

7. La prestación de servicios eficaces de atención primaria de salud a nivel comunitario para las personas de edad es crucial

La prestación de una atención sanitaria de calidad es importante para promover la salud de las personas de edad, prevenir enfermedades y controlar las enfermedades crónicas. La mayoría de los planes de estudio dirigidos a futuros profesionales sanitarios no incluyen la atención específica para personas de edad. Sin embargo, el personal sanitario dedicará cada vez más tiempo a la atención de este grupo de población. La OMS considera que todos los profesionales sanitarios deberían recibir formación sobre las cuestiones relacionadas con el envejecimiento.

8. Los entornos estimulantes para las personas de edad y adaptados a sus necesidades permiten que tengan una vida más plena y maximizan su contribución a la sociedad

La creación de entornos físicos y sociales adaptados a las necesidades de las personas de edad puede contribuir enormemente a aumentar su autonomía y participación activa.

9. El envejecimiento saludable comienza con hábitos saludables en fases anteriores de la vida

Los costos sanitarios, humanos y económicos son importantes. En Australia, el costo medio para el sistema de salud ocasionado por los traumatismos relacionados con caídas en mayores de 65 años fue de US$ 3611 en 2001-2002.

10. El envejecimiento saludable comienza con hábitos saludables en fases anteriores de la vida

Dichos hábitos incluyen la alimentación, el grado de actividad física y nuestros niveles de exposición a riesgos para la salud como los provocados por el tabaco, el consumo nocivo de alcohol o la exposición a substancias tóxicas. Con todo, nunca es tarde para empezar: por ejemplo, si alguien deja de fumar entre los 60 y los 75 años de edad, el riesgo de que muera de forma prematura disminuye en un 50%.

OMS. (2012). 10 datos sobre el envejecimiento de la población. Recuperado el 04 de Octubre de 2013, de http://www.who.int/features/factfiles/ageing/es/index.html

jueves, 3 de octubre de 2013

ALIMENTACION DEL ADULTO MAYOR (de 60 a más años)

El envejecimiento es un fenómeno complejo que abarca cambios moleculares, celulares, fisiológicos y psicológicos. Los problemas de salud y la declinación fisiológica se desarrollan progresivamente y en parte se deben a los malos hábitos sanitarios mantenidos durante toda la vida. Los cambios del proceso de envejecimiento afectan de manera diferente a las personas: unas permanecen sanas siempre que su estado de nutrición sea bueno; sin embargo, una proporción creciente de otras personas se vuelven frágiles, con disminución de la función visual, incremento de las alteraciones cognoscitivas y trastornos del equilibrio o la marcha, que pueden reducir sus posibilidades de adquirir y preparar comida. Igualmente, la menor actividad física, los problemas bucodentales, los trastornos digestivos, la disminución de la sensación de sed y cambios en el estado de ánimo, pueden conducirlas a la disminución del apetito y de la ingesta de agua y por ende a reducir la ingesta de nutrientes esenciales. Todo ello puede llevar a que estas personas fácilmente se desnutran, haciéndose más vulnerables a las infecciones y a sufrir accidentes.
Igualmente, los hábitos alimentarios de las personas adultas mayores suelen ser inadecuados porque se adquirieron en épocas de la vida en que las demandas de energía eran muy superiores a las que tienen en la actualidad. Además , el metabolismo se torna más lento con los años, lo que también contribuye a que los requerimientos de energía sean menores y al mismo tiempo se incrementen las necesidades de algunas vitaminas y minerales. 




MINSA. (2007). ALIMENTACION DEL ADULTO MAYOR (de 60 a más años). Recuperado el 03 de Octubre de 2013, de http://www.minsa.gob.pe/portada/Especiales/2007/nutricion/adulto_mayor.asp#